En resumen
- La letra dice lo eficiente que es el aparato comparado con otros parecidos; lo que pagas en la factura son los kWh, que vienen en la misma etiqueta.
- En la Unión Europea, desde 2021 las etiquetas van de la A a la G y han desaparecido la A+, A++ y A+++ en casi todos los aparatos. Una A+++ antigua no equivale a una A nueva.
- En EE. UU., la etiqueta amarilla EnergyGuide pone delante lo que cuesta al año en dólares, calculado con un precio medio de la luz que no es el tuyo.
- Las letras solo se comparan dentro del mismo país y la misma escala. Para comparar de verdad, usa los kWh.
Para qué sirve la etiqueta energética
Es una pegatina obligatoria en muchos aparatos nuevos (neveras, lavadoras, aires acondicionados, televisores, bombillas…) que dice cuánta electricidad gastan, medida en el laboratorio con un ensayo igual para todos los modelos. Así puedes comparar dos aparatos en la tienda antes de comprar. Cada país o región tiene la suya, y no todas se leen igual, pero casi todas tienen las mismas piezas.
Dónde mirar: las cuatro partes que más importan
- La escala (1 en el dibujo): las barras de colores, de la más eficiente (verde, arriba) a la que menos (roja, abajo).
- La letra del aparato (2): la flecha negra que apunta a una de las barras.
- Lo que gasta (3): un número en kWh. Fíjate en el periodo: en las neveras suele ser al año; en las lavadoras y los lavavajillas europeos, cada 100 lavados; en las bombillas europeas, cada 1000 horas encendidas.
- El código QR (4), en las etiquetas nuevas de Europa y de Argentina: lleva a una base de datos oficial con la ficha completa del modelo.
Con los kWh de la etiqueta puedes calcular lo que te costará: en la calculadora de consumo elige la unidad «kWh/año» y escribe el número de la etiqueta. Si no sabes qué es un kWh, lo explicamos en vatios, kWh, voltios y amperios.
La etiqueta europea (también en España)
La Comisión Europea decidió en 2017 volver a una escala sencilla, de la A (la más eficiente) a la G (la que menos), porque con los años casi todos los aparatos habían subido a A+, A++ o A+++ y la etiqueta ya no ayudaba a distinguirlos. Las nuevas clases son además más exigentes. El cambio se ha hecho por grupos de aparatos:
- Desde el 1 de marzo de 2021: neveras y congeladores, lavadoras y lavadoras-secadoras, lavavajillas y televisores y monitores.
- Desde el 1 de septiembre de 2021: bombillas y demás fuentes de luz.
- Desde el 20 de junio de 2025: teléfonos móviles y tabletas, cuya etiqueta dice además cuánto dura la batería y lo fácil que es repararlos.
- Desde el 1 de julio de 2025: secadoras de ropa.
Los aires acondicionados siguen con la escala antigua, de A+++ a D, y en su etiqueta el consumo viene en kWh al año, por separado para frío y para calor.
Lo importante: una A+++ de antes no es una A de ahora. Como las clases nuevas son más exigentes, un aparato que antes era A+++ puede tener hoy una letra más baja aunque gaste lo mismo. Si comparas un modelo con etiqueta antigua y otro con la nueva, no te fíes de las letras: mira los kWh.
El código QR lleva a la base de datos oficial de la UE (EPREL). La Comisión avisa de que la dirección que se abre en el teléfono debe empezar por ec.europa.eu, y de que hay que desconfiar de pegatinas con un QR falso puesto encima de la etiqueta.
La EnergyGuide de Estados Unidos
Es la etiqueta amarilla, obligatoria según la norma de la Comisión Federal de Comercio (FTC) en neveras, congeladores, lavadoras, lavavajillas, televisores, calentadores de agua, aires acondicionados de ventana y centrales, bombas de calor, calderas, hornos de calefacción y calentadores de piscina. No tiene letras. Se lee así:
- En grande, el coste estimado al año en dólares.
- Una barra con lo que cuestan los modelos parecidos, del más barato al más caro de usar, y dónde queda este.
- Los kWh al año que gasta.
- Una frase con el precio de la luz que se ha usado: la media nacional de EE. UU. Si tu kWh es más caro o más barato, tu coste será distinto; para saber el tuyo, multiplica los kWh por tu precio.
- A veces, el logotipo de ENERGY STAR, el sello de eficiencia del gobierno, abajo a la derecha.
Latinoamérica: México, Argentina y Colombia
México. La «etiqueta amarilla» existe desde 1994 y la exigen las normas oficiales de eficiencia (NOM-ENER). En la de las neveras (NOM-015-ENER-2018) hay que mirar tres cifras: el consumo de energía en kWh al año, el límite que permite la norma para ese tipo de nevera y el ahorro de energía en %, que se calcula así: (1 − consumo ÷ límite) × 100. Cuanto más alto el %, menos gasta comparado con lo máximo permitido. La propia etiqueta avisa: «El consumo real dependerá de los usos y hábitos del usuario».
Argentina. La etiqueta con letras se renovó con la Resolución 438/2024 de la Secretaría de Industria y Comercio: escala de la A a la G (con un máximo de siete clases), un código QR que lleva a la ficha del modelo en una base de datos oficial, y las normas anteriores derogadas desde el 5 de marzo de 2026. Si encuentras una etiqueta antigua con A+ o A++, no la compares por la letra con una nueva: mira los kWh.
Colombia. La etiqueta del reglamento RETIQ lleva la palabra «Energía» con la bandera, el consumo en kWh al año o al mes según el aparato, y unas barras de colores desde la A, «Menor consumo», hasta la última, «Mayor consumo». La Resolución 40285 de 2026 del Ministerio de Minas y Energía hace las clases más exigentes a partir del 25 de diciembre de 2026: una etiqueta de antes de esa fecha y una de después no se comparan por la letra.
Un ejemplo con números
Dos neveras parecidas: una gasta 152 kWh al año y la otra 280 kWh al año. La diferencia es 280 − 152 = 128 kWh al año. Si pagas 0,20 por kWh, son 128 × 0,20 = 25,60 al año de diferencia en tu moneda, cada año que funcionen.
Una lavadora europea que gasta 55 kWh cada 100 lavados, si haces 4 a la semana (208 al año), gasta 55 × 208 ÷ 100 = 114 kWh al año.
Y en México: una nevera con un consumo de 380 kWh al año y un límite de 500 tiene un ahorro de (1 − 380 ÷ 500) × 100 = 24 %.
Errores frecuentes al leer la etiqueta
- Comparar letras de escalas distintas: una A+++ antigua con una A nueva, o una letra europea con una argentina o colombiana. Cada escala tiene sus propios límites.
- Fijarse solo en la letra: la letra compara con aparatos parecidos; lo que pagas son los kWh. Una nevera más grande puede gastar más kWh aunque tenga mejor letra.
- Olvidar el periodo: no es lo mismo kWh al año que cada 100 lavados o cada 1000 horas.
- Creer que la cifra es exacta: sale de un ensayo de laboratorio; lo que gastes dependerá de cómo lo uses.
La etiqueta sirve para elegir, no para instalar. Los aparatos grandes, como el aire acondicionado o el calentador de agua, los tiene que conectar un instalador o electricista. Para saber de qué tamaño necesitas el aire, usa la calculadora de aire acondicionado.
Fuentes y referencias
- Comisión Europea. Understanding the energy label (escala A–G, QR y EPREL) y las fichas de neveras y congeladores, lavadoras, lavavajillas, pantallas, fuentes de luz, móviles y tabletas, secadoras y aires acondicionados.
- Federal Trade Commission (EE. UU.). EnergyGuide Labeling: FAQs for Appliance Manufacturers y la norma 16 CFR Part 305 (Energy Labeling Rule).
- Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (Conuee, México). Informe de la encuesta sobre la etiqueta de eficiencia energética, y Diario Oficial de la Federación, NOM-015-ENER-2018 (refrigeradores y congeladores), capítulo 10, «Etiquetado».
- Boletín Oficial de la República Argentina. Resolución 438/2024 de la Secretaría de Industria y Comercio (etiquetado de eficiencia energética) y su Anexo I.
- Ministerio de Minas y Energía de Colombia. Resolución 40285 de 2026, que modifica el Reglamento Técnico de Etiquetado (RETIQ).
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo una A+++ que una A?
No. En la Unión Europea, desde 2021 la escala va de la A a la G y es más exigente que la antigua, que llegaba a A+++. Un aparato que era A+++ puede tener ahora una letra más baja aunque gaste lo mismo. Para comparar un modelo antiguo con uno nuevo, mira los kWh.
¿El coste de la etiqueta EnergyGuide es lo que voy a pagar?
No exactamente. Está calculado con el precio medio de la luz en Estados Unidos, que la propia etiqueta indica. Para saber tu coste, multiplica los kWh al año de la etiqueta por lo que pagas tú por cada kWh.
¿Qué es el porcentaje de ahorro de la etiqueta mexicana?
Es cuánto gasta menos el aparato que el límite que permite la norma para ese tipo: (1 − consumo ÷ límite) × 100. Una nevera de 380 kWh al año con un límite de 500 ahorra un 24 %. Cuanto más alto, mejor.



